"Cuando se afirma la necesidad de politizar al pueblo se decide expresar al mismo tiempo que se quiere el sostén del pueblo en la acción que va a emprenderse. Un gobierno que declara su deseo de politizar al pueblo expresa su deseo de gobernar con el pueblo y para el pueblo. No debe ser un lenguaje destinado a camuflar una dirección burguesa. Los gobiernos burgueses de los países capitalistas han superado desde hace tiempo esa fase infantil de poder. Fríamente, gobiernan con ayuda de sus leyes, de su poder económico y de su policía. No están obligados, ahora que su poder está sólidamente establecido, a perder su tiempo en actitudes demagógicas. Gobiernan en su propio interés y tienen el valor que les da su poder. Han creado una legitimidad y confían en su derecho.
La casta burguesa de los países recién independizados no tienen todavía ni el cinismo, ni la serenidad fundados en el poder de las viejas burguesías. De ahí cierta preocupación por disimular sus convicciones profundas, por engañar, en una palabra, por mostrarse popular. La politización de las masas no es la movilización tres o cuatro veces al año de decenas o centenares de miles de hombres y mujeres. Esos mítines, esas asambleas espectaculares, se emparientan con la vieja táctica anterior a la independencia, cuando se exhibían las propias fuerzas para probarse a sí mismos y a los demás que tenían el apoyo popular. La politización de las masas se propone no infantilizar a las masas, sino hacerlas adultas."
- Frantz Fanon
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