sábado, 1 de agosto de 2009

Lunas, penas y gitanos

Habemus aquí un amable poema del señor Lorca:

Preludio

Las alamedas se van,
pero dejan su reflejo.

Las alamedas se van,
pero nos dejan el viento.

El viento está amortajado
a lo largo bajo el cielo.

Pero ha dejado flotando
sobre los ríos sus ecos.

El mundo de las luciérnagas
ha invadido mis recuerdos.

Y un corazón diminuto
me va brotando entre los dedos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario