lunes, 3 de agosto de 2009

Nietzsche

Uno de los apartados finales del libro quinto de La Gaya Ciencia citado en Ecce Homo:

Nosotros los nuevos, los que no tenemos nombre, los difíciles de entender, nosotros, partos prematuros de un futuro que aún no ha tenido lugar, precisamos, para un fin nuevo, también un medio nuevo, a saber, una salud nueva, más vigorosa, más aguda, más tenaz, más arriesgada, más alegre de cuanto lo ha sido hasta ahora cualquier salud. Aquél cuya alma ansía haber vivido directamente todos los valores y todas las aspiraciones habidos hasta ahora y de haber recorrido todas las costas de ese "Mediterráneo" ideal (...) necesita antes que nada una cosa, la gran salud, una salud que no sólo se posea, sino que además se conquiste continuamente, pues una y otra vez se entrega, se la tiene que entregar...Y ahora, después de haber estado mucho tiempo en camino, nosotros los argonautas del ideal, más valientes quizá de lo que aconseja la prudencia, tras haber naufragado y sufrido muchas veces, pero, como se ha dicho, más sanos de lo que se presupone, peligrosamente sanos, permanentemente sanos, nos parece como si, en recompensa, tuviéramos delante una tierra no descubierta aún, cuyos límites nadie ha abarcado todavía con la vista, un más allá de todas las tierras anteriores y de todos los rincones del ideal, un mundo tan rico en cosas bellas, extrañas, problemáticas, terribles y divinas, que tanto nuestra curiosidad cmo nuestra ansia de poder están fuera de sí, pues ¡ay!, de ahora en adelante ya no hay nada capaz de saciarnos.

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